La Huerta de Valencia es una zona en la que abarca el último tramo del río Turia con las zonas inundables de su vega, así como el entorno de la Albufera de Valencia.
La Huerta de Valencia se dedicaba tradicionalmente al cultivo de arroz, hortalizas y cítricos que se exportan a través del puerto de Valencia. Actualmente el entorno de la ciudad de Valencia así como su área metropolitana están mucho más urbanizados e industrializados, dejando a un segundo plano, según municipios, los usos agrícolas de su suelo.
La Huerta de Valencia nació en la época del imperio romano, creando la ciudad de Valentia, como centro logístico y de invernación para sus campañas de conquista sobre Iberia. Durante esta época se aportaron los cultivos que conocían como son los cereales, el olivo y la vid.

Realmente lo que hoy conocemos como la huerta valenciana se desarrolló en la Edad Media, durante el periodo islámico, creando una importante infraestructura fluvial, principalmente con la construcción de acequias y azudes (pequeñas presas), que derivaban las aguas de las fuertes avenidas del Turia y los barrancos, consiguiendo desecar grandes zonas pantanosas y llevando el riego a los campos. Gracias a estas infraestructuras la ciudad de Valencia, así como las poblaciones de su entorno consiguieron desarrollarse de forma destacable.
Se creó realmente un rico espacio productivo, en el que a los cultivos clásicos que ya se cultivaban en época romana, cereales, viña, olivos, se añadieron el arroz y la chufa como más característicos de las zonas más húmedas, y hortalizas nuevas en Al-Andalus como la berenjena y la alcachofa… llegando a ser los productos hortícolas el cultivo por excelencia, derivando de ahí el nombre de este entorno.

La cultura del agua, regida desde entonces por el Tribunal de las Aguas con sede en Valencia, aún sigue siendo vigente, hasta el punto de conseguir ser un modelo de gestión muy valorado internacionalmente. Este tribunal rige las ocho acequias mayores: Quart, Benàger i Faitanar, Mislata, Favara, Rovella, Tormos, Mestalla y Rascanya.
Las construcciones típicas de la comarca, debido a la peculiaridad del terreno, son la Alquería, principal vivienda en la huerta valenciana, algunas incluso transformadas en molinos de agua aprovechando el curso de las acequias. Y la barraca autóctona de Valencia, muy característica por su construcción en las zonas inundables y de escasa vegetación arbórea. Esta une para su construcción los dos elementos principales como son el barro y la paja, siendo esta más habitual en el sur de la comarca junto a la albufera y los arrozales.

Actualmente, L’Horta Nord (la huerta norte), es una comarca situada en el centro de la Comunidad Valenciana y la que agrícolamente mantiene un mayor protagonismo. Las ciudades y pueblos más importantes de esta comarca son Burjassot, Alboraia, Montcada, El Puig, Puçol y Massamagrell, aunque sus terrenos pertenecen a los términos municipales de las ciudades de Burjassot, Rocafort, Montcada, y Alboraia.
Antiguamente, L’Horta Nord formaba parte de la histórica comarca de la Huerta de Valencia, pero debido al gran crecimiento demográfico y urbano en general de las localidades que formaban parte, se dividió en las actuales comarcas de la L’Horta Sud, L´Horta Nord, y la ciudad de Valencia.
Hoy, limita al norte con la comarca del Camp de Morvedre, al este con el mar Mediterráneo, al sur con la ciudad de Valencia, y al oeste con la del Camp del Turia.
Pertenecen a la L’Horta Nord los pueblos de Albalat dels Sorells, Alboraia, Albuixech, Alfara del Patriarca, Almàcera, Bonrepós y Mirambell, Burjassot, Emperador, Foios, Godella, Massalfassar, Massamagrell, Meliana, Montcada, Museros, Pobla de Farnals, Puçol, El Puig, Rafelbunyol, Rocafort, Tabernes Blanques y Vinalesa.













